Mi primera semana de trabajo exclusivamente freelance.

Tres semanas atrás presenté mi renuncia a mi trabajo en el colegio y hace una semana fue mi último día; dije adiós al que fue mi hogar durante poco más de siete años y debo decir que el laboratorio de informática era uno de los pocos lugares que consideré como mi espacio personal.

La decisión estaba dando vueltas en mi cabeza desde hace varios meses y con la muerte de mi mamá (ya casi 4 meses de eso) sentí que debía hacer algo. ¿Qué tiene que ver este ingrato e injusto regalo de dios/universo/vida con mi decisión de dejar de trabajar en un colegio? Creo que nada directamente, pero si desgloso algunos eventos que me ayudaron a decidir creo que tú también lo entenderás.

Trabajo, trabajo, trabajo.

Me gusta mi trabajo. Mis cercanos saben que no estoy titulado de alguna carrera informática y que hice de esto mi oficio, aunque estoy estudiando para obtener mi título como Ingeniero en Informática.

La realidad en el trabajo que dejé hace una semana era bastante dura y no sólo para mí sino también para las y los profesores que trabajaron conmigo. Yo era el único soporte técnico para más de 70 personas y me divertía encontrando la solución a problemas que incluso para mí eran nuevos pero, ya sabes, nosotros somos quienes buscamos soluciones en esta área. Mi relación con los Sostenedores del colegio era muy buena y cercana, había mucha confianza y admiración mutua; pero ellos no eran mis jefes directos…

El trabajo remoto llegó obligadamente a raíz de la situación mundial producida por los brotes incontrolados de COVID-19 y, como se imaginarán, encontró a todos desprevenidos. Por lo mismo, y por la poca cultura de trabajo a distancia existente en este contexto, comenzaron las dudas acerca de si hacíamos nuestro trabajo o no. En una ocasión, en octubre del 2020, me citaron a reunión con Directivos (no son los Sostenedores, sino quenes dirigen el colegio) y Convivencia por haber respondido “no puedo ahora porque estoy preparando el almuerzo de mi hija” (en ese tiempo mi esposa estaba embarazada y aún no comenzaba su permiso pre-natal). Lo curioso de esto fue que o recordaba perfecto cuándo y con quién fue esa conversación, y fue durante mi hora legal de colación. Debo aclarar que era sólo el 50% del equipo directivo quienes gustaban de crear este tipo de situaciones.

En ese momento sentí que no se valoraba mi trabajo y que una de mis colegas estaba jugando chueco, así que sentí la primera idea fuerte de renunciar; antes la tuve pero los Sostenedores jugaron un gallito y pidieron que me quede a cambio de un aumento de sueldo. Decidí comenzar a buscar trabajos freelance para experimentar con gente que admiro mucho y ver alguna posibilidad de un futuro laboral en empresas con ideas frescas, pero el exceso de control y los avisos de último minuto para hacer “turnos éticos” presenciales echaron abajo toda posibilidad de hacer alguna otra cosa.

Tenía el trabajo dividido entre mi casa y el colegio. ¿Cómo? Debía ir todo el día al colegio a hacer nada porque todo lo que tenía que hacer, revisar o testear estaba en mi casa, por lo que tenía que llegar a seguir trabajando después del fucking mal llamado “turno ético”. El trabajo estaba mermando mi posibilidad de tener tiempo libre y nadie más que yo y mi esposa nos dábamos cuenta de eso, y tampoco era valorado por mi jefatura directa porque “no atiendo en mi hora de almuerzo”.

El contrato es con usted…

En aquella reunión de octubre, al pedir que me avisaran con anticipación cuándo debía ir al colegio ya que mi esposa debía avisar en su trabajao para faltar por quedarse con nuestra hija, recibí como respuesta “El contrato es entre la Corporación y usted, no con su esposa”. No tengo más que agregar a este párrafo, lo dejo a tu criterio.

¡Pégale con la silla!

Me lo tomé con calma, soy un hombre muy paciente y sé que en algún momento las palabras pesan y todo se devuelve, aunque en el momento mismo de la reunión y de esa maldita frase hubiera querido tenerlos frente a mí y tirarles una mesa. Lo conversé con mi esposa y ella se puso muy molesta y triste al igual que yo; sentí que mi trabajo no era valorado y que en realidad no importaba el bienestar de nosotros y nuestras familias durante el trabajo remoto, por lo que ya en enero de 2021 y en vacaciones decidí retomar un proyecto que tuve que dejar en stand-by, pero la vida se encargaría de recordarme que no todo es como lo quiero o planifico.

Punto de quiebre.

En medio de una reunión con el developer que me estaba revisando el código recibo una llamada que hubiera querido nunca recibir: mi mamá fue encontrada muerta a la entrada de su casa. Su esposo la encontró luego de llegar del trabajo y su data de muerte era de sólo un par de horas; desde ese día no soy el mismo, se fue un pedazo de mí y eso sí que no se reemplaza con nada. ¿Y el proyecto freelance? Otra vez estancado (¡qué vergüenza!).

Durante el viaje, además de algunos trámites y pasar tiempo con la familia, reflexioné muchísimo acerca de la importancia de disfrutar a concho cada momento y con ella cada viaje era aprovechado al máximo. Nos amamos mucho.

Me sentí muy acompañado de mis colegas, la academia de Taekwondo en la que entreno y de mis amigos músicos, siento sólo amor por ellos; y mi familia materna, valen oro. Pero faltaba llegar a la conclusión de lo que me enseñaba la partida de mi mamá, una mujer de 56 años y que recién hace 5 años había comenzado a sentirse realizada y feliz junto a un hombre que la amó muchísimo (¡maldita e injusta vida!).

Concluí en que no sé cuándo, pero espera un turno para partir a mi esposa, a mí, a todos mis cercanos y que era importante hacer que ese tiempo juntos contase como el mejor de los tiempos. Así que con algunos ahorros, el apoyo de mi esposa y todas las ganas de al fin lanzarme decidí presentar mi renuncia.

Todo fue agradecimiento y admiración mutua con los Sostenedores y, en sus palabras, me fuí por la puerta ancha. Con eso me sentí bastante bien, pues trabajé muy cerca de ellos durante el último tiempo.

Y llegó el día.

Y finalmente llegó el último día de trabajo. Dejé todo listo, me revisaron el checklist y estaba todo OK y esa misma tarde estaba tomando una cerveza para celebrar la decisión y lo nuevo que se venía.

Pensaba descansar y/o estudiar ya que en los últimos años no tuve mucho tiempo para eso, pero ya desde el fin de semana comenzaron a escribir potenciales clientes. Si quieres saber qué estoy haciendo ahora, tiene que ver con mi empresa TeraBreik y te cuento lo que pasa con ella en este post anterior.

Así que esta semana fue trabajada, pero bien trabajada. Era extraño no tener que dar explicaciones porque no podía atender inmediatamente si debía atender a mis hijas o ayudar en algo a mi esposa, así como también era extraño no sentir esa paranoia porque en cualquier momento podían llamar desde mi trabajo. Además, estoy dando clases de guitarra ¡y ha sido lo mejor! ¿te conté que soy músico? Ya, es otra historia.

Llegaron entonces las concreciones de un par de proyectos y la oportunidad de retomar algunas cosas que tuve que dejar de lado en su momento debido al exceso de horas ocupadas en mi anterior trabajo. Esta semana sorpresivamente ha sido mejor de lo que creí que sería, y hemos disfrutado a concho con mi esposa y mis hijas el simple hecho de poder estar juntos.

Siento que somos privilegiados por el simple hecho de poder ambos trabajar desde la casa y porque ad portas de cumplir 10 años desde que comenzamos a salir el noviazgo no ha terminado.

En conclusión, creo que algunas cosas que rescato de estos meses de transición serían las siguientes:

  • La importancia de la familia y de pasar tiempo juntos.
  • Si tus jefes son buenos y los admiras, haz que lo sepan (no por ser chupa****, sino porque de seguro ellos te admiran también).
  • El apoyo de tu compañero o compañera de vida es importantísimo para tomar este tipo de decisiones.
  • Comprendo mejor que antes la fragilidad de la vida, pero sigo sintiendo que es una injusticia cómo todo tiene que ser. Si hay un ser superior, creo que se entretuvo mirándome despedir a mi mamá, así que prefiero creer que no hay algo así (y no tengo nada en contra de quien crea en alguien o algo, no es tema para mí).
  • Algo que siempre pensé y que ahora se hace realidad en mí: Si te sientes mal en algún lugar/trabajo, entonces muévete y sal de ahí, no eres un árbol.

Te agradezco mucho si llegaste hasta este párrafo, es un post duro de escribir dado lo gris de la primera parte y de los acontecimientos que me han traído hasta mi situación actual, y es un post que creo muy personal e introspectivo pero creo que sirve para mostrar un lado más humano y estoy seguro que más de algún developer se sentirá identificado con algún pasaje de esta experiencia.

Cuídate y cuida a tus cercanos, ¡VACÚNATE MIERDA!, y Happy Hacking!

2 thoughts on “Mi primera semana de trabajo exclusivamente freelance.

  1. No nos damos cuanto lo que dejamos de hacer por el vil trabajo, y nuestra familia queda en un posición tan penca. Fuerza en todo y dale con todo que las cosas saldrán como lo esperas. Éxito en todo y un abrazo fuerte.

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